martes 23 de junio de 2009

Turismo y Cultura en la Puna Jujeña




En plena frontera, y con un sol permanente en el verano y fresco a la noche, La Quiaca tiene el misterio de todas las ciudades que separan un país de otro. La Quiaca, la ciudad más boreal del país, ubicada a 300 kilómetros de San Salvador de Jujuy, está separa de su vecina Villazón (Bolivia) por un puente internacional.



La Quiaca, en plena región de la Puna, con un sol permanente en el verano y fresco a la noche, tiene el misterio de todas las ciudades de frontera a las que se llega "para conocer" o por la "compra a menor precio", pero ésta tiene algo que la distingue.



La comuna le ha dado un fuerte impulso a la actividad turística reivindicando los aspectos culturales de la región.

El marcado es un ícono dentro del área urbana ya que se congregan para la venta de mercancías muchas familias de distintas comunidades. En la región de la Puna no se puede hablar de comerciantes, porque estas familias primero responden a la comunidad, luego a su familia y tan sólo el excedente de su producción es vendida o intercambiada por otros productos.



Los habitantes de la Puna están sujetos a la vida comunitaria y la elaboración de sus comidas "a base de maíz, papa andina, y carne de cordero que identifica a la región" señaló la funcionaria ponderando la gastronomía cotidiana.



Si se puede hablar de un plato típico de la zona es la Kalapurca, una suerte de sopa cargada y bien hervida que contiene entre otros productos, carne de cordero, papas y maíz hervido.



La Quiaca cuenta con 16.000 mil habitantes, de los cuales el 80% se encuentra en un área urbana con 100 años de existencia recién cumplidos, ya que nació el un 28 de febrero de 1907, "con 38 manzanas y 25 rastrojos" a la que se llega por la ruta nacional 9.



Una de las manifestaciones indo americanas que perduran en la zona y se expresan con fuerza en La Quiaca es la Manka Fiesta, un lugar de encuentro festivo donde se contraen acuerdos tan sólo con el fuerte estrechar de las manos, ya que se practica el trueque.



Si de costumbres se trata, en la zona norte de Jujuy, aún es posible que los padres pacten el "sirviñaku" entre el novio y la novia, consistente en vivir juntos un tiempo para poder tener una real convivencia antes de la definitiva.

En esta ciudad, en medio de una paramera, la capacidad hotelera para los que quieran llegar responde a las necesidades de la región, con fuerte presencia extranjera y de Buenos Aires. Los precios de los hoteles rondan entre los $ 50 la habitación simple; $ 90 doble y $ 120 la triple en hoteles dos estrellas.



El principal atractivo es un Circuito Histórico Arquitectónico, dentro del radio urbano.
También las construcciones en lajas rojizas y piedra calcárea, más todas las edificaciones inglesas en el predio de la antigua Estación del Ferrocarril. También pueden visitarse talleres de tallado en piedra y tejedurías en fibra de llama y lana de oveja.



Pero, sin duda, la mayor cantidad de visitantes elige el destino "Pueblo Histórico de Yavi", a pocos kilómetros de La Quiaca, es una vuelta al pasado donde el tiempo se detuvo y se mantiene una forma de vida comunitaria, otro oasis en la Puna Jujeña.



Espero que puedan darse una vuelta por estos lados!!!!
Saludos
La Caracola
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